Lunes por la tarde

El 19.11.18 tuvimos nuestro último ‘Lunes por Tarde’ en el marco del Año del Padre Kentenich que hemos celebrado como Familia de Montahue, oportunidad en pudimos contar con el testimonio vital de nuestros Padres.

Recordamos que, éste encuentro con ellos, originalmente se realizaría en Julio, que debió suspenderse por el sensible fallecimiento del P. Humberto Anwandter ocurrida ese mes. Es importante recordarlo y unirlo a esta actividad, el P. Humberto fue para nuestro Padre uno de sus discípulos más inmediatos y valiosos en un tiempo difícil, y tuvimos el regalo que nos pudiese compartir en muchas oportunidades el testimonio de su experiencia y vida junto al Padre.

Ahora pudimos recibir el testimonio que regalaran los Padres Ángel V. Cerró, Felipe Bezanilla, Juan I. Ormazábal, junto al estudiante Michael Weweler, a quienes agradecemos su alegría, sencillez, profundidad y por la humildad al compartirnos su experiencia de vida.

A excepción del P. Ángel quién conoció al Padre en su juventud y pudo compartir algunos momentos importantes con él, los Padres más jóvenes (como diría el P. Ángel), que no conocieron al Padre, nos pudieron transmitir su experiencia con nuestro Padre y de su encuentro con él en una dimensión o mirada distinta, cada uno en su mirada muy personal, a modo de ejemplo algunas cosas de su testimonio en la relación con el Padre: conocerlo y admirarlo por su historia de vida, a través de su mirada y gran anhelo por forjar un nuevo orden social, a través de su línea pedagógica, así también a través de un familiar que desde pequeño lo introdujo a Schoenstatt y así lo pudo ir conociendo de forma muy natural, a través de experimentar el espíritu familiar existente en torno al Padre, conocerlo lo que pensaba y anhelaba en lo que él expresara o escribiera, también nos compartieron una experiencia personal de un vínculo personal con él a través de la oración, meditación, ‘estar’ solo con él y verbalizarle lo que estaba pensando o sintiendo en un lugar determinado, ‘sala del Padre´ o Santuario, el poder sentirse escuchado y percibir su respuesta. Hubo varias cosas más que nos confidenciaron, todas las cuales nos cautivaron por la forma tan personal y cercana en que dieron su testimonio. Gracias por todo ello!!

Se puede decir que muchos nos sentimos interpretados por alguna o muchas de las formas que alguno de nosotros ha podido experimentar para conocer, encontrarnos y seguir a nuestro Padre Kentenich, y nos dejaron planteado a reflexionar como es y como ha sido nuestra relación con él.

Como comunidad y en espíritu de mucha alegría pudimos compartir y acompañar a nuestros Padres en Montahue, en que junto con escucharles, reírnos con ellos y de muchos aplausos, pudimos expresarles de corazón nuestra gratitud, cariño, compañía y solidaridad en todo tiempo sobre todo en los momentos difíciles, y como Familia nos comprometemos a estar unidos en la oración para que nuestra Mater, desde el Santuario, les cuide y con ella puedan seguir siendo transparentes de su amor, entrega y fidelidad a Cristo, desde la originalidad y riqueza de cada uno e iluminados por el sacerdocio y carisma pedagógico de nuestro Padre Fundador.

Raúl Toledo V.

Instituto de Familias – Montahue

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