En familia ven a vivir Semana Santa en Montahue.

Dirijamos nuestra mirada a la Pascua de Jesús
Con estas palabras el Papa Francisco nos impulsaba a “recorrer el camino de conversión en Cuaresma, para llevar la esperanza de Cristo a la creación. Pues ella está expectante, aguardando la manifestación de los hijos de Dios”.
Hemos anhelado purificarnos en este tiempo, propósitos nos han acompañado y aunque nos esforzamos, es probable algo quedó atrapado en el tráfico de la vida diaria. No importa- aún es tiempo-, Él nos conoce y nos espera para vivir juntos el camino de la cruz; camino que conduce a la resurrección.

Con Domingo de Ramos iniciamos las celebraciones de Semana Santa, recordando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, aclamado por la multitud. En nuestro Montahue las hojas de palma adornan el Santuario, simbolizando así la alegría del que llega:
¡Hosanna! ¡Hosanna! Bendito el que llega en el nombre del Señor.

El sagrado Triduo Pascual se inicia el Jueves Santo con la “última cena” celebrada por Jesús, junto a sus discípulos. El Santuario se une a esta cena de pascua y como familia discípula de Jesús- junto al altar-, compartiremos el pan y el vino y con este gesto renovaremos el signo de su entrega total, ofreciéndonos su cuerpo y su sangre para estar siempre con nosotros.
La noche ya habrá llegado sobre Montahue, la donación total de Cristo ha comenzado y el altar despojado de todo ornamento indica que ya no está ahí nuestro Señor; el Hijo de Dios ha comenzado su vía dolorosa…
Las puertas del Santuario permanecerán abiertas todo el Viernes Santo, en su interior María custodia a su Hijo y silente nos espera para que junto a Ella recorramos durante estos días el camino de la cruz- vía crucis-, nos atrevamos a acercarnos a la cruz de su amado Hijo, a ser Cirineos y cargar la cruz o como Verónicas conmovidas en nuestro corazón limpiar su rostro. Día para amar, para adorar la cruz, para dejarnos consolar junto a Ella- su Madre-, para despertar la misericordia en nosotros, para acompañar a quien nos amó hasta el extremo y en este misterioso camino salir transformados.
El Sábado Santo, nos invita a profundizar en esta entrega, a vivir el día en silencio junto al sepulcro, preparando el corazón hasta que llegue la solemne Vigilia nocturna.
En la noche se bendecirá el fuego nuevo en la entrada de la Sala Múltiple, ingresaremos en procesión con el cirio pascual y el canto del Exsultet hará que nuestros corazones comiencen a latir más fuerte, pues como Pedro queremos correr al sepulcro y ver que ya no está allí, que es una noche de triunfo, noche de victoria, de fe. Victoria de Cristo sobre la muerte, de la vida sobre la muerte, el triunfo de su amor por nosotros.

Junto a nuestro Padre y Fundador José Kentenich digamos con gozo:

Cruz santa, a tus pies me rindo y te canto un ardiente himno de gratitud y de júbilo:
¡En ti consumó nuestro Señor la Redención, que nos ha hecho hijos de Dios

Pastoral del Santuario

Montahue, abril de 2019.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *